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Las Pólvoras de Maxam para recarga de armas rayadas

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Las pólvoras sin humo de MAXAM son conocidas y apreciadas desde hace muchos años por los cazadores y tiradores de todo el mundo para carga de cartuchos de caza.
MAXAM con la publicación de esta tabla balística y sus anexos quiere contribuir con todos aquellos que quieren usar sus pólvoras para recarga de munición de arma rayada.
Desde ahora las pólvoras de MAXAM están disponibles en botes de 500gr para pequeños recargadores privados.

 

bulletsCaracterísticas fundamentales

Se trata de pólvoras con base de nitrocelulosa gelatinizada y estabilizada, que después pasan por un tratamiento para regular la porosidad. Luego por extrusión se conviertan en partículas circulares o cuadradas de pequeño tamaño con densidad gravimétrica media-baja (CSB, PSB+ y SSB+) o en pequeños cilindros con un hueco central y con densidad gravimétrica alta (GSB 146 y GDB 111).
La granulometría pequeña las hace fácilmente dosificables.
La gelatinización se hace con un disolvente que se evapora, en el caso de las CSB, PSB+, SSB+ y GSB 146, que son todas de simple base.
En el caso de la GDB 111, de doble base, se utiliza como disolvente fijo también la nitroglicerina.

La combustión es regular y los residuos, en el cañón, con la dosificación correcta, son prácticamente cero.
Las características físicas y balísticas principales están resumidas en la Tabla siguiente, referidas a las dosis usualmente adoptadas para el calibre 12.

 MAXAM RELOADING POWDER TABLE ES

Las pruebas se han efectuado en cañones manométricos según normas CIP, dotados de medidor piezoeléctrico de presión y medidor de velocidad inicial.

La dosificación mínima y máxima se ha ajustado para obtener una presión comprendida entre el 75% y el 95% del límite CIP.

Es buena costumbre iniciar la recarga reduciendo la dosis un 10% con respecto al valor mínimo.
La superación de valores máximos comporta un aumento de la presión superior al límite de seguridad.

Las diferencias en las dosificaciones generalmente crecen si crece la capacidad de la vaina.

A igualdad de pistón la influencia de la ignición es tanto mayor cuanto más se reduce la carga y la capacidad de la vaina.

Han sido utilizados componentes seleccionados, pero es muy importante recordar que si se utilizan componentes diferentes y/o cañones de prueba con diferentes diámetros y diferentes largos de recamara y anima, puede generar variaciones importantes en la presión y la velocidad, también sucede lo mismo si se usan armas en lugar de cañones de prueba.

La dosificación del calibre 9×19 puede ser adaptada para el calibre 9×21, pero no viceversa. A igualdad de altura máxima y de cualquier otra condición, el trayecto de la bala antes de llegar al anima rayada es menor para el calibre 9×19 y ello comporta que a igualdad de dosificación la pólvora inicie en un volumen inferior respecto al calibre 9×21 creando presiones más elevadas.

En líneas generales, la presión aumenta al crecer:

En líneas generales, la presión aumenta al crecer:

1. La potencia del pistón
2. La dosis de la pólvora y el peso de la bala
3. La densidad seccional de la pólvora
4. La densidad de carga y profundidad de la bala en la vaina
5. La tensión ejercitada en el diámetro de la bala
6. La densidad seccional de la bala
7. La relación entre el diámetro de la bala y el diámetro del ánima entre los huecos del rayado
8. La relación entre el diámetro del ánima y los huecos vacíos del cañón rayado
9. La relación entre el largo del tramo de bala ocupado en el cañón rayado y su diámetro
10. La dureza del material de la bala y del roce entre la bala y el acero del ánima

No siempre al aumentar el volumen disponible de la pólvora, consecuencia de un aumento de la altura total del cartucho, comporta una reducción de la presión; muchas veces influye más el hecho de reducir el trayecto de la bala antes de llegar al anima rayada.

Como norma general la velocidad varía en función de la presión creciendo al crecer los parámetros indicados en los puntos del 1 al 5, y decreciendo al crecer los parámetros indicados en los puntos del 6 al 10.
A igualdad de cualquier otra condición y en el ámbito de pequeñas variaciones (dentro del 5%), los incrementos porcentuales de la presión suben en valores absolutos tanto como el incremento porcentual de la masa de la bala y al doble del incremento porcentual de la pólvora.

Al revés, la presión baja al subir del volumen de la vaina a disposición de la pólvora. Si subo la dosis de pólvora, tiene lugar un valor absoluto similar pero en diferente dirección respecto al incremento porcentual del volumen de pólvora disponible en la vaina.

Al revés, si sube la masa de la bala, la velocidad baja. Por ejemplo, si la dosis de la pólvora y la masa de la bala crecen ambos más de 5% no habrá prácticamente variación en la velocidad mientras que la presión crecerá más del 15%. Si el volumen de la vaina se reduce también un 5% la presión crecerá más del 20%. Este es el caso del cambio de una bala más ligera a una más pesada del mismo tipo; por ejemplo, en el calibre 9×21 el uso de una bala de cobre de 130 grains en lugar de aquella, también galvanizada de 125 grains, a igualdad de altura total del cartucho comporta un incrementa de la masa del 4%

El incremento de la presión, si la dosis de pólvora no es el máximo, resultará igualmente al menos el 7% pero la velocidad se reducirá a menos del 4% por la mayor densidad de la carga.

Si quiere dejar inalterado el valor de la presión, será necesario reducir la dosis de pólvora al menos el 4%, dejando casi inalterada la densidad de la carga con reducción de velocidad al menos un 7,5%.

Hay que entender estos valores como indicativos: en el caso de grandes variaciones, el efecto sobre la presión resultará muy superior con grave peligro para la seguridad del usuario. Por ejemplo, la reducción del volumen de la vaina a disposición de la pólvora comportará una dependencia no lineal sino hiperbólica. Entonces para un mismo calibre la utilización de una bala más pesada debe comportar una importante reducción de la dosis de pólvora con la consiguiente reducción de la velocidad. Si se quiere, en su lugar, mantener la velocidad será necesario utilizar una pólvora de combustión más lenta. Además al crecer la temperatura de la pólvora también crece la presión y la velocidad; el efecto es doble en cuanto que crece el contenido energético del propelente y la velocidad de combustión.

Lo contrario pasa al reducir la temperatura.

Cualquier variación de la dosis de carga según la siguiente tabla debe ser controlada en cañón manométrico por operarios expertos.

 

 

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